Porción semanal de la Torah: Jukat


En la porción de esta semana vemos uno de los castigos más difíciles de digerir. Después de todos sus esfuerzos, sus milagros y su impresionante liderazgo, a Moisés se le es negada la entrada a la tierra de Israel.

“Y el Señor habló a Moisés diciendo: “Toma el bastón y junta a la congregación, tu y tu hermano Aharon y hablen a la roca frente a ellos, y ella dará su agua, y sacarás agua de la roca y darás de beber a la congregación y a sus bestias. Entonces Moisés tomó la vara delante del Señor como le fue ordenado. Y reunieron Moises y Aharon a toda la congregación frente a la roca y les dijeron: “Escuchen ahora rebeldes, les sacaremos agua de esta roca?” Y Moisés levantó su mano y golpeó a la roca con su bastón un par de veces y salió mucha agua y bebió la congregación y sus bestias. Y habló el Señor a Moisés y Aharon diciendo: Por cuanto no creísteis en Mi, para santificarme frente a los hijos de Israel, por esto no traerán a esta congregación a la Tierra que les he dado” (Números 20).

No estoy aquí para ofrecer una explicación de por qué esto es justo o injusto, ya que esto está más allá de mi, pero tal vez podamos aprender algo de este tráfico evento. Di-s le dijo a Moisés que él falló en santificarlo frente al pueblo de Israel. Moisés acaba de hacer fluir agua de una roca! Un gran milagro! Cómo esto no es santificar el nombre de Di-s? La respuesta no se encuentra en el resultado. No todo es juzgado por el resultado sino muchas veces por el proceso. Al parecer Moisés actúa por rabia y esto no sirve para santificar, por buenos que sean los resultados. Muchas veces escuchamos a padres que se llevan a sus hijos a un lugar divertido y pasan todo el viaje gritándoles. En los ojos de los padres – el niño estaba en un lugar divertido pero a los ojos del niño, a él le gritaron y tal vez fue avergonzado y esto es lo que va a recordar y no la “diversión”.

Nuestros sabios comparan la rabia con la idolatría ya que la base de ambos es que nosotros exigimos a Di-s que Él nos sirva a nosotros. Cuando algo está “mal” en nuestro mundo nos ponemos bravos y esperamos que Di-s haga las cosas tal como nosotros queremos. Nosotros nos convertimos en el centro y no Di-s – esta es la esencia de la idolatría. Yo no juzgo a Moisés para nada pero tal vez podamos aprender de esto de que algunas veces la forma en que hacemos las cosas es por lo menos igual de importante que el resultado final. Cuando hay rabia involucrada, esto normalmente elimina todas las demás cosas y se convierte en “actor principal” como un ídolo al que debemos arrodillarnos.

Por difícil que fuera esta lección para Moisés y para todo los que hemos leído esta historia a través de siglos, es una lección muy importante.


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